Los colonos llegaron a Uruguay, Praxis y los praxianos

Nuestra región estuvo condenada históricamente a ser el laboratorio de pruebas de los grandes capitales internacionales, que buscan en nuestras frágiles instituciones burguesas la impunidad de poder hacer y deshacer a gusto.

Con la presentación del proyecto Praxis, nos deja claro que hoy es el turno de Uruguay. El escenario es más que escandaloso: con una inversión estimada de mil millones de dólares, este grupo de mafiosos tecno-fascistas planea construir una ciudad en Colonia del Sacramento, donde se esperaría poder alojar a 2.700 habitantes en lo que ellos llaman el primer «criptoestado» del mundo.

Estamos ante el primer proyecto de una corporación privada que desea crear una nación dentro de una nación en sí misma, utilizando palabras rimbombantes e «ideas innovadoras» para justificar la creación de un estado dentro del estado. Estos nuevos colonos que vivirían en este asentamiento serían llamados Praxianos, los cuales afirman que ya son aproximadamente 150.000 de ellos en todo el mundo. Hablamos entonces de que este proyecto está destinado a colonizar nuestro territorio, ya que no está destinado a solventar el problema de la vivienda ni brindar hogar a personas en situaciones de vulnerabilidad. Más bien, tiene la finalidad de crear una verdadera metrópoli para los megáricos en nuestro territorio.

Sin lugar a dudas esto vulnera nuestra soberanía de forma tajante. Nuestras instituciones burguesas serían incapaces de fiscalizar un proyecto de esa magnitud, ya que, como ellos mismos han resaltado, Bitcoin sería su moneda, la cual al no tener un banco central carece de respaldo institucional o control. Estamos hablando entonces de un distrito dentro de nuestro territorio sin leyes estándares, ni fiscalización, ni control de la moneda: el caldo perfecto para el desastre. Pero no termina aquí: Praxis pretende utilizar la inteligencia artificial para construir «nuestro propio país», lo que significa que la gobernanza y el trabajo serían controlados por inteligencias artificiales, y con ello el control y el destino de la vida de todas las personas en el territorio sería no más que una decisión mecánica tomada por un algoritmo.

La historia se vuelve a repetir

Según la información de la propia página web, Praxis proyecta la construcción con un estilo arquitectónico inspirado en los racionalistas italianos, donde se da mucha importancia a la piedra, el bronce y los jardines. El racionalismo arquitectónico italiano floreció de manera significativa con la llegada de Benito Mussolini al poder, el padre del fascismo. Cualquier paralelismo no debería ser ignorado: que se decidiera por este estilo arquitectónico en específico debería ser un toque de atención para conocer sus verdaderas intenciones en la región. Aún más conociendo el estrecho vínculo que hay entre muchos de los principales inversores y el fascismo.

Ideas de un trasnochado

En la página web de Praxis encontramos una de las entradas de su blog, titulada «Declaración de Ascensión», que pone de manifiesto la naturaleza imperialista de este proyecto. Cito textual uno de los pasajes de esta entrada:

«Por lo tanto, nosotros, los ciudadanos fundadores de Praxis, declaramos nuestra intención de trascender estas limitaciones y establecer una nueva forma de civilización humana: el Imperio de la Red.»

Es típico del fascismo contemporáneo buscar formas alternativas de bautizar su movimiento; jamás se llamarán a sí mismos fascistas, aunque si se lee entre líneas, siempre quedan claras las verdaderas intenciones.

Uruguay, país de la tranquilidad

Estaría muy bien preguntarnos entonces: ¿Por qué Uruguay? ¿Qué atractivo tiene Uruguay para la creación de una ciudad donde vivirían mega magnates? La respuesta tiene varios matices y puntos de vista que no son mutuamente excluyentes, sino que se acumulan uno por encima de otro, haciendo a Uruguay un país perfecto:

  • Dominación capitalista: Con el repliegue del imperialismo yanki ante el avance de China, Estados Unidos busca asegurar los espacios que siempre cayeron bajo su influencia. Tener una ciudad donde mega magnates americanos puedan vivir y usar de cuarteles de guerra cultural podría ser una estrategia apropiada para su dominación en la región.
  • Región de paz: Más allá de la inseguridad, Uruguay no tiene conflictos armados internos (como grupos guerrilleros) ni terrorismo; tampoco contamos con guerras ni enemigos regionales o internacionales. Esto hace a Uruguay un lugar perfecto para refugiarse ante una eventual catástrofe mundial, la cual cada vez parece más inminente.
  • Recursos naturales: Aunque no contamos con grandes minas de oro ni petróleo, sí contamos con abundancia de uno de los recursos más importantes para la vida en general: el agua.
  • Precarias instituciones burguesas: Se ha demostrado una y otra vez cómo nuestras instituciones, tanto de derecha como de izquierda, venden nuestra soberanía y nuestros recursos a entes extranjeros.

Los tecno-feudales

Este proyecto no nace de la mismísima nada. Detrás hay una maquinaria de súper millonarios respaldando la creación de este proyecto de dominación capitalista. Cabe resaltar que ninguna de las firmas o nombres aquí mencionados escapa de tener polémicas, por ejemplo, estar vinculados a estafas o acciones ilegales:

  • Peter Thiel: Co fundador de PayPal y Palantir, es uno de los principales e históricos respaldos ideológicos y financieros detrás del proyecto.
  • Apollo Projects: La firma de capital de riesgo de Sam Altman, CEO de OpenAI.
  • GEM Digital: Firma de inversiones en activos digitales, quienes dieron 500 millones de dólares a la empresa.
  • Pronomos Capital: Un fondo de inversión especializado en financiar proyectos de ciudades autónomas.

¿Y su CEO?

Dryden Brown, CEO y cofundador de Praxis, es un estadounidense de 30 años, exsurfista profesional que trabajó en un fondo de inversiones del cual lo echaron. Antes de llegar a Uruguay, planeó construir su distópica ciudad en Ghana, en el Mediterráneo y en Groenlandia, donde incluso mantuvo conversaciones con políticos locales sobre su proyecto.

Dryden no está exento de polémicas. Según el New York Times, ex trabajadores de la empresa le atribuyen opiniones y comentarios racistas, donde en manuales internos de la empresa se exaltaba la necesidad de fundar una ciudad basada en «criterios estéticos tradicionales europeos/occidentales», además de visiones autoritarias de gobernanza.

¿Y qué hacemos?

No podemos permitir que nuestra región y nuestro país se conviertan una vez más en el laboratorio de pruebas de las grandes potencias capitalistas. Los trabajadores debemos organizarnos, salir a las calles y luchar, alzar nuestra voz en contra de estos proyectos eco-genocidas que atentan contra nuestra tierra y nuestro ecosistema, que atentan contra nuestra soberanía, que atentan contra nuestra libertad, que atentan contra nuestro desarrollo y que atentan contra nuestra clase.

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